Realmente ¿sabes lo que estás comiendo?

¡Como puedes comer eso! Es el título oficial del libro publicado recientemente por Christophe Brusset. Su autor es un ingeniero agroalimentario francés que hoy reside en China al que no le ha faltado valor para poner en tela de juicio a la industria alimentaria con esta nueva publicación.

Brusset habla en su libro de la mentira que esconden los productos de supermercado (o las verdades a medias). Carne de buey, te verde, azafrán, mermelada… y una serie de productos más de los que puede ir dejando al lector que tome la valentía de hacerse con el libro, preocupado por lo que realmente está consumiendo.

Comenta que realmente ni la industria alimenticia ni las autoridades indican de manera clara lo que contienen los productos. Es cierto que en los supermercados los productos están etiquetados, pero entender esa etiqueta no es fácil. O eres un experto en nutrición, o has de investigar por tu cuenta para saber lo que realmente llevas en el cesto de la compra.

En el mismo sentido Brusset, invita al consumidor a adquirir productos de temporada y de forma local, esto asegura una mejor calidad del mismo, principalmente por los aditivos que hay que añadirles para que aguanten su traslado.

Otra de las matizaciones que realiza es que es imposible que productos de calidad mantengan una diferencia de precio tan vispar como la que se pueden  encontrar en uno y en otro establecimiento. Por ello invita al mismo consumidor a adquirir las marcas más valoradas en vez de las marcas blancas. Esto tiene un claro sentido para él. Los productos de marcas blancas tratan de imitar al lider del mercado, pero han de ajustar costes de elaboración. Desafortunadamente estos costes radican en el empleo de materias primas de peor calidad.

Uno de los mayores fraudes alimenticios aunque es difícil de indicar cual es el peor, es el de la miel. Mezclada en supermercados entre varias marcas, las cuales contienen azúcar.

Otra de las preguntas realizadas al autor es sobre reciclaje y reenvasado. En el primero se mezclan productos caducados, podridos o “en mal estado” con producciones nuevas. En el reenvasado se le cambia la etiqueta al producto caducado. Esto repercute directamente en el consumidor, pero en el peor de los casos la peor parte se la llevan aquellos que son sensibles por algún tipo de alergia alimenticia.

Al paso que vamos, para ir a comprar nos hará falta dedicar un buen rato al ir al super ya que esto nos guste o no, repercute actualmente en nuestra alimentación, y a medio o largo plazo va a hacerlo en nuestra salud.

como puedes comer eso - Christophe Brusset

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